22 de agosto de 2007

Grabando en piedra

Me acuerdo de la primera grabación que hice. Fue en una radio-grabadora portátil de cassette. Después de jugar con play y record, teclas que debían ser oprimidas simultáneamente, grabé un episodio entero de Los Picapiedra, en las que éstos y los Mármol discuten por equis razón y sus hijos —Peebles y Bam-Bam— deciden irse de sus casas para poner fin a la disputa. A pesar de su corta edad, o no sé si por obra de los encargados del doblaje, pero lo cierto es que se podía entender ligeramente lo que decían ambos críos. Cuando se van, Peebles, gateando y atrás de Bam-Bam, algo le pregunta a él, y éste responde una frase que en mi memoria suena a: "Yo voy a Kisibi". Sobra decir que el final era predecible. Los niños son hallados por sus acongojados padres, quienes se dan cuenta de sus errores, prometen ser mejores y bla bla bla...

Al terminar la grabación, me di cuenta que en el cassette de treinta minutos en cada lado cabía entero el programa, sin comerciales, porque duraba veinte (algo enorme, un programa que era visión, sonido y ritual, entraba sin problema en algo pequeño, una cinta de plástico), pero lo más importante fue descubrir que mi oído activaba a otros sentidos y ya no era necesario esperar a las cinco treinta de la tarde para acercarme al tema de The Flintstones. Escuché el programa a las ocho treinta de la noche, ajeno a lo que daban por la televisión. Y volví a él, asombrado y bajo las cobijas a las once de la noche y una vez más en la madrugada. Sentí que podía, por vez primera, detener el tiempo, guardarlo y transportarlo. Tenía yo diez años.

2 comentarios:

Cucamonga dijo...

Recuerdo que los primeros cassettes que usé fueron TDK (no fueron grandes momentos aquellos). También recuerdo clara y trágicamente la primera vez que escuché un tema de Björk, fué en 1994. Dejé grabando un especial de Beastie Boys que agarré tarde, por supuesto, y me fuí a comprar tomates. Cuando regresé a casa feliz y dispuesta a escucharles... Uno, solo alcancé a grabar un tema y medio de los jóvenes. Dos, lo que se grabó de más, fue la tardía presentación del album "Debut" de la Islandesa en Colombia.

Agrego que Violently Happy, es una de las composiciones (¿de qué?) más feas en la historia de la humanidad. Ese álbum -y toda Björk- pesarán por siempre en los ámbitos semi-intelectuales e infernalmente enobistas; a los que pertenecí -y me gustaría seguir perteneciendo- pero mi papá ya no me deja.

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Para esas grabaciones usé un cassette marca zonyi de un material transparente y amarilloso, genial.

cerdiloba dijo...

Lo primero que yo grabé fueron mis bobadas, imitando cantantes a los 5 ó 6 años para entretener a los invitados de mis tíos. Luego tantas cosas en audiocasets y videocasets que ahora no sé ni cómo deshacerme de ellos.

¿Tendrás entre tus archivos la charla con Joe Boyd? Deberías publicarla.