miércoles, agosto 29, 2007

Por eso no me asomo al Obituario del NYT

Llevaba días sin verlo, mas hoy no he resistido y me entero que Hilly Kristal, el dueño del CBGB's ya alcanzó a los integrantes de Ramones que se adelantaron. Good grief... (Charlie Brown dixit.)

miércoles, agosto 22, 2007

De última hora

Eno está trabajando con coldplay en su nuevo disco. ¿Qué decir? Los sueños de chris martin por ser el nuevo bono no conocen límite. Sólo quiero dejar constancia de que Eno no (Bonono Enono) es santo en este blog. De acuerdo, Here come the warm jets tiene su chiste, como lo tienen otros redondos del no-músico que también tutela a los más bárbaros egomaniacos, y cada quien tiene derecho a llenar su cuenta bancaria con todos los recursos posibles, pero esto de trabajar con dioses invertebrados sin testosterona... puaj.

p.d. Aviso a los fans de tom waits: Scarlett Johansson está por lanzar un álbum con canciones del tan celebrado pandroso de ornato. Avisados están.

Grabando en piedra

Me acuerdo de la primera grabación que hice. Fue en una radio-grabadora portátil de cassette. Después de jugar con play y record, teclas que debían ser oprimidas simultáneamente, grabé un episodio entero de Los Picapiedra, en las que éstos y los Mármol discuten por equis razón y sus hijos —Peebles y Bam-Bam— deciden irse de sus casas para poner fin a la disputa. A pesar de su corta edad, o no sé si por obra de los encargados del doblaje, pero lo cierto es que se podía entender ligeramente lo que decían ambos críos. Cuando se van, Peebles, gateando y atrás de Bam-Bam, algo le pregunta a él, y éste responde una frase que en mi memoria suena a: "Yo voy a Kisibi". Sobra decir que el final era predecible. Los niños son hallados por sus acongojados padres, quienes se dan cuenta de sus errores, prometen ser mejores y bla bla bla...

Al terminar la grabación, me di cuenta que en el cassette de treinta minutos en cada lado cabía entero el programa, sin comerciales, porque duraba veinte (algo enorme, un programa que era visión, sonido y ritual, entraba sin problema en algo pequeño, una cinta de plástico), pero lo más importante fue descubrir que mi oído activaba a otros sentidos y ya no era necesario esperar a las cinco treinta de la tarde para acercarme al tema de The Flintstones. Escuché el programa a las ocho treinta de la noche, ajeno a lo que daban por la televisión. Y volví a él, asombrado y bajo las cobijas a las once de la noche y una vez más en la madrugada. Sentí que podía, por vez primera, detener el tiempo, guardarlo y transportarlo. Tenía yo diez años.

martes, agosto 21, 2007

¡¡Bris desmancha... hasta el séptimo sello!!

Si en pos de significados que sólo son revelados a los elegidos, eres de los que deshebras las películas como si fuera carne de res para tacos, entonces no dejes de revisar con atención los comerciales que Ingmar Bergman hizo para vender jabón Bris, que es como el Zest o el Camay. Por más que busqué, el mentado Bris ya no existe. ¿Será que Bergman no pudo conquistar a "las mujeres de piel bonita"?

jueves, agosto 16, 2007


Treinta sin Elvis, treinta del estallido punk (Never mind the bollocks apareció el mero día que cumplí quince años en compañía de infumables compañeros de vocacional y pastelazo que me dejó rendir tributo a Kiss... me encantaría mentir y asegurar que recibí el plato producido por Chris Thomas unas semanas después), cuarenta de Sgt. Pepper's lonely hearts club band y otros tantos de The Velvet Underground & Nico.

Recuerdo que compré el Here come the warm jets de Eno en una discotienda hoy desaparecida, llamada El Sonido Discotheque, en el corazón de la Zona Rosa. A pesar de su nombre y de que tenían vinilos importados de Chic y de que allí conseguí —para el primer dj mexicano del que tuve noticia y que trabajaba conmigo en un sitio innombrable— el maxi-single de "Blue monday", también tenían un par de sencillos de Rip Rig + Panic a precios muy lejanos de mi bolsillo. El de Eno lo adquirí llevado por la curiosidad. Sólo sabía de su paso por Roxy Music y me causaban gracias los "pssssssssss" que soltaba en "Sound and vision" de Bowie. Me impresionó la nónima de colaboradores, donde aparecían Fripp y Manzanera. Como vaticinio de su extraño sabor, recuerdo que me encerré en mi cuarto y sobre el banco del restirador puse un plato con dos rebanadas de piña y un vaso inmenso con leche. Fue lo único que comí ese jueves. El LP también me sació como pocos lo habían hecho. Muchos años después, en una revista de medicina, leí que "Baby's on fire" (Lado A, track 3) era el segundo solo de guitarra más peligroso para el oído si era escuchado con audífonos y volumen alto. El primer lugar lo tenía Kiz Richards con ya no me acuerdo cuál tema.