tag:blogger.com,1999:blog-195864802008-07-04T18:46:26.778-05:00Café negro en la camaSonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comBlogger26125tag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-88162672673918348372008-07-04T17:49:00.006-05:002008-07-04T18:46:26.812-05:00Qué jazzistas tan cerdosUn santo y seña forjado con interminables sesiones frente al televisor cuando éste no era visto como la nana más peligrosa del mundo occidental, dice: "¿Quién es nuestro estupendo actor? / ¿Quién nos hace gozar?..."<br /><br /><object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-a1cfd2f43cdac0b2" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="movie" value="http://www.blogger.com/img/videoplayer.swf?videoUrl=http%3A%2F%2Fvp.video.google.com%2Fvideodownload%3Fversion%3D0%26secureurl%3DqgAAAP0YN7YpWvFNWPjMMOzGjlXjDZhzO--OqUPmaC0KQ4PsKMoNyFlnXQjXxQF_K5GAPBLsFFG8XIqo1MY1jns0GjXX6Xip3T_HmeYV9ixymGjsFicCCQQBYUkEH2eXwHi4azeYqP4Hqxe78DPQZMk11DrWuxxLX9dbI7KWiqMET8nAuY2IJAIazMH-GEh_7Ng3yDLt1AlyQczy1JctCEShB-SbrfaZ9X3RaNrPHoThinSw%26sigh%3DJAdqIMzlKHZrv2adKy9CqL9R8Qs%26begin%3D0%26len%3D86400000%26docid%3D0&amp;nogvlm=1&amp;thumbnailUrl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3Da1cfd2f43cdac0b2%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3DIYeMHKna1vBqHWLGNOt9PWmuXeo&amp;messagesUrl=video.google.com%2FFlashUiStrings.xlb%3Fframe%3Dflashstrings%26hl%3Den"> <param name="bgcolor" value="#FFFFFF"> <embed width="320" height="266" src="http://www.blogger.com/img/videoplayer.swf?videoUrl=http%3A%2F%2Fvp.video.google.com%2Fvideodownload%3Fversion%3D0%26secureurl%3DqgAAAP0YN7YpWvFNWPjMMOzGjlXjDZhzO--OqUPmaC0KQ4PsKMoNyFlnXQjXxQF_K5GAPBLsFFG8XIqo1MY1jns0GjXX6Xip3T_HmeYV9ixymGjsFicCCQQBYUkEH2eXwHi4azeYqP4Hqxe78DPQZMk11DrWuxxLX9dbI7KWiqMET8nAuY2IJAIazMH-GEh_7Ng3yDLt1AlyQczy1JctCEShB-SbrfaZ9X3RaNrPHoThinSw%26sigh%3DJAdqIMzlKHZrv2adKy9CqL9R8Qs%26begin%3D0%26len%3D86400000%26docid%3D0&amp;nogvlm=1&amp;thumbnailUrl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3Da1cfd2f43cdac0b2%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3DIYeMHKna1vBqHWLGNOt9PWmuXeo&amp;messagesUrl=video.google.com%2FFlashUiStrings.xlb%3Fframe%3Dflashstrings%26hl%3Den" type="application/x-shockwave-flash"></embed></object> <br /><br />Además de enseñarnos que ganarse por radio un pato negro "que hace cua-cuá" no era recomendable y de que los productos Acme llegaban rápido por correo -aunque su calidad siempre será dudosa-, <strong>El Festival de Porky</strong> nos dio a muchos entonces infantes las primeras nociones de cool jazz con <strong>Three Little Bops</strong>, una brillante paráfrasis de "Los tres cerditos y el lobo feroz" en la que los puercos hermanos eran miembros de un combo musical que dadas sus altas exigencias no abría sus filas para que un lobo con trompeta y poco talento se integrara.<br /><br />Humillado por el trío -compuesto por batería, guitarra y piano- y por el público, al lobo no le quedaba sino soplar y soplar a través de su instrumento para derrumbar primero el club erigido con paja, luego el construido con madera y por último descubrir que el de ladrillos era inexpugnable. El relato tenía un narrador y necesario es apuntar que la versión doblada en español era espléndida en su forma y contenido. Con chacota y un fraseo sensacional, se aderezaban las escenas con memorables versos como éstos: "Y poco antes de lo que les cuento/ tenían una casa de puro cemento./ Y un gran letrero allí en la puerta,/ decía muy claro que el lobo no entra. (...) El lobo feroz desapareció/ y en su lugar una gran mancha quedó./ Se le buscó en todo lugar/ pero al infierno fue a parar".<br /><br />Y es que desesperado ante tanto rechazo tras intentar colarse al exclusivo club con un ukelele, disfrazado en una maceta y como percusionista colegial con bombo, el lobo decide volar el sitio con un gran cartucho de dinamita y, por supuesto, se malogra su propósito, acabando su existencia en un caldero y convertido (¡hélas!) en el excelente trompetista que en vida no pudo ser. Pero como se trata de que el final feliz cobije a todos, el espíritu del antes frustrado asciende al escenario y se une al trío, que incluso cambia su nombre a "Los Tres Cerditos y Uno".<br /><br />Aunque inocente en apariencia y adecuada para un horario triple A, la caricatura, estrenada en cines en Estados Unidos el 5 de enero de 1957 y luego transmitida en las pantallas chicas dentro de El Festival de Porky, contiene dos lecturas que demuestran la sagacidad del guionista Warren Foster (quien después hizo trabajos más inocentes con el Oso Yogui y Charlie Brown) y del compositor Shorty Rogers (1924-1994): la primera se relaciona con Robert Johnson (1911-1938), de quien la leyenda dice que siendo un inhábil músico, una noche, cerca de una plantación en Mississippi, se encontró con el mismísimo Diablo y éste le ofreció convertirlo en el mejor blues man si a cambio le daba su alma. Johnson aceptó. El Diablo afinó la guitarra del joven, se la regresó y éste, en menos de un año, se había convertido en el Rey del Blues del Delta, capaz de escribir, tocar y cantar las más memorables canciones del género, muchas de las cuales se pueden escuchar en el <em>Robert Johnson: The Complete Recordings</em> (Columbia/ Legacy, 1990), que recibió un Grammy como grabación histórica.<br /><br />La otra interpretación puede parecer más desaforada, pero tras revisar la biografía de Shorty Rogers (1924-1994) es sencillo advertir que quien fue integrante del Woody Herman's First Herd conoció a muchos colegas que vivieron en el regularmente llamado "infierno de la droga". La heroína fue sustancia de uso común entre muchos músicos que recurrieron a ella para soportar y dar lo mejor de sí en extenuantes sesiones en clubes y estudios de grabación. Unos pudieron desengancharse de ella, otros no. La nómina de músicos con los que Rogers trabajó y que sabían de la angustia porque el conecte llegara a tiempo fueron, entre otros, el trompetista y cantante Chet Baker (1929-1988), el baterista Shelly Manne (1920-1984) y los saxofonistas Charlie Parker (1920-1955), Art Pepper (1925-1982) y Dexter Gordon (1923-1990).<br /><br />El descenso del lobo al averno y el sonido afilado que allí adquiere permiten suponer que la idea de Rogers y Warren Foster era la misma: el infierno es insoportable, pero lo que a veces se consigue en él puede ser, artísticamente, irreprochable. De hecho, en la misma vena, Rogers había participado dos años antes en uno de los filmes clave de la relación música-infierno-drogas: <em>El hombre con el brazo de oro</em> (Otto Preminger, 1955), en la que Frank Sinatra encarna a un baterista que quiere enmendarse socialmente pero reincide en la droga y su drama existencial se agudiza por la presencia de una esposa chantajista y una gavilla que lo obliga a jugar sucio al póquer.<br /><br />Caricatura excepcional por su tema, tratamiento y conclusión, <strong>Three Little Bops</strong> merece una revaloración tan grande como que consiguió la serie televisiva <strong>Jazz</strong>, de Ken Burns, y, ante todo, su retransmisión frecuente, aunque sea en horario para adultos.<br /><br />Este post fue originalmente publicado en el blog Lulú Roja hace tres años. Hoy lo exhumo porque, gracias a la Diosa Fortuna, <a onmousedown="urchinTracker('/Events/VideoWatch/ChannelNameLink');" href="http://www.youtube.com/user/McLocoMX">McLocoMX</a>, un magnífico usuario de youtube, ha subido infinidad de caricaturas con el doblaje que todos conocimos y puedes verla <a href="http://www.youtube.com/watch?v=-gD_AbxUwZk">aquí</a>. O acá:<br /><br /><br /><object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-267240b8cd01c97d" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="movie" value="http://www.blogger.com/img/videoplayer.swf?videoUrl=http%3A%2F%2Fvp.video.google.com%2Fvideodownload%3Fversion%3D0%26secureurl%3DqgAAAO3T1daHheEeH3ZcEQIwEb-Bp01Cdu9ggnRyTcuf5Tj_bTfSi5XCe4i1ddKDkJsLq_IQNUuoaf1uyvTXIvcj2PdyL_xCDATh81kFP7WIPg8pJ9l6eJ6drM7Ae-Km4XY6Tlb22VuntrTpyzcNoUhluQC9HwacoCUlh3Qd3ihTShi5el44HVXlfSFp1k5V-bErIcmcO2uECvSSYz1k8YXXLcpQU4m5yV3r6MQJHd-nhVQv%26sigh%3DmG5ZJSuuXyZaReP8JZ3gjuCychQ%26begin%3D0%26len%3D86400000%26docid%3D0&amp;nogvlm=1&amp;thumbnailUrl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3D267240b8cd01c97d%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3DMa6bJIK28lUC8_4mSPSHFcyst3w&amp;messagesUrl=video.google.com%2FFlashUiStrings.xlb%3Fframe%3Dflashstrings%26hl%3Den"> <param name="bgcolor" value="#FFFFFF"> <embed width="320" height="266" src="http://www.blogger.com/img/videoplayer.swf?videoUrl=http%3A%2F%2Fvp.video.google.com%2Fvideodownload%3Fversion%3D0%26secureurl%3DqgAAAO3T1daHheEeH3ZcEQIwEb-Bp01Cdu9ggnRyTcuf5Tj_bTfSi5XCe4i1ddKDkJsLq_IQNUuoaf1uyvTXIvcj2PdyL_xCDATh81kFP7WIPg8pJ9l6eJ6drM7Ae-Km4XY6Tlb22VuntrTpyzcNoUhluQC9HwacoCUlh3Qd3ihTShi5el44HVXlfSFp1k5V-bErIcmcO2uECvSSYz1k8YXXLcpQU4m5yV3r6MQJHd-nhVQv%26sigh%3DmG5ZJSuuXyZaReP8JZ3gjuCychQ%26begin%3D0%26len%3D86400000%26docid%3D0&amp;nogvlm=1&amp;thumbnailUrl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3D267240b8cd01c97d%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3DMa6bJIK28lUC8_4mSPSHFcyst3w&amp;messagesUrl=video.google.com%2FFlashUiStrings.xlb%3Fframe%3Dflashstrings%26hl%3Den" type="application/x-shockwave-flash"></embed></object> Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-10023635319347031102008-06-26T18:19:00.007-05:002008-06-26T20:31:14.856-05:00El otro sonido del Mersey<a href="http://bp0.blogger.com/_r5tubQA82mE/SGQmW7h7rRI/AAAAAAAAAEY/8FYl8YaPjjc/s1600-h/patten.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216336443780869394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_r5tubQA82mE/SGQmW7h7rRI/AAAAAAAAAEY/8FYl8YaPjjc/s200/patten.jpg" border="0" /></a> Representantes de la ola inglesa hubo que cruzaron el océano, pero por carecer su obra de amplificación y no cantar ni pulsar instrumentos musicales, sus palabras se quedaron comiendo polvo en librerías o en cajones de editores.<br /><br />En Liverpool a mediados de los años sesenta, <a href="http://www.brianpatten.co.uk/">Brian Patten </a>(Liverpool, 1946), en compañía de Adrian Henry y Roger McGough, formó un grupo de poesía denominado <strong>The Mersey Sound</strong>. La única vez que he escuchado un poema suyo, en disco, ha sido en la voz de Linda Thompson, quien en el álbum <a href="http://www.amazon.com/Give-Sad-Song-Linda-Thompson/dp/B00005BCFC">Give me a sad song</a>, interpreta cuatro poemas de él, musicalizados por distintos compositores: “Embroidered butterflies”, “After frost”, “You missed the sunflowers at their height” y mi favorita, “Sometimes it happens”, que tiene como co-autor nada menos que a Neil Iness (<a href="http://www.rutles.org/">Rutle </a>por excelencia). En español no he visto libros de ellos, pero hoy, por el influjo de la lluvia, he pensado en Patten y por allí encontré esta traducción de Gabriel Jiménez Emán.<br /><br /><strong>La confesión del pequeño Johnny</strong><br /><br />Esta mañana,<br />portándome más bien joven y tonto.<br />tomé prestada a mi padre una ametralladora<br />que había dejado escondida desde la guerra, fui afuera<br />y eliminé a un buen número de pequeños enemigos.<br /><br />Desde entonces no he regresado a casa.<br /><br />Esta mañana<br />multitudes de policías con sabuesos<br />merodeaban alrededor de la ciudad<br />con mi descripción impresa<br />en sus mentes, preguntando:<br />"¿Lo han visto?<br /><br />Tiene siete años,<br />Como Pluto, el Super Ratón<br />y Biffo el Oso,<br />¿lo han visto por alguna parte?"<br /><br />Esta mañana<br />sentado solo en un extraño campo de juego<br />murmurando: Te has equivocado, te has equivocado,<br />una y otra vez a mí mismo,<br />resuelvo mi próximo movimiento<br />pero no puedo moverme;<br />los sabuesos me olfatearán.<br />Ellos tienen mis caramelos.Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-61663205311569080022008-06-25T16:30:00.003-05:002008-06-25T17:12:17.796-05:00Y además hacía collagesEn semanas recientes, Louis Armstrong ha estado muy presente en mis oídos y ahora, gracias a Paris Review, también me deslumbra la mirada. <a href="http://www.theparisreview.com/viewmedia.php/prmMID/5835">Aquí </a>puedes ver algunas muestras del trabajo que elaboró en el reverso de más de mil cajas que contenían cintas para grabar. La nota anuncia la aparición del libro <strong>Satchmo: The Wonderful World of Louis Armstrong</strong>, de <a href="http://stevenbrowerdesign.wordpress.com/">Steven Brower</a>, que reúne ese tesoro. Decir que se me antojó es una obviedad.<br /><br /><a href="http://bp3.blogger.com/_r5tubQA82mE/SGK_FVf-_CI/AAAAAAAAAEI/BrGVI_ZLqEU/s1600-h/satch.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215941416840002594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_r5tubQA82mE/SGK_FVf-_CI/AAAAAAAAAEI/BrGVI_ZLqEU/s400/satch.jpg" border="0" /></a><br /><div></div><p><a href="http://bp3.blogger.com/_r5tubQA82mE/SGK5ohahu_I/AAAAAAAAAEA/DP66ywWMt2U/s1600-h/satchmo.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215935424263994354" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_r5tubQA82mE/SGK5ohahu_I/AAAAAAAAAEA/DP66ywWMt2U/s400/satchmo.jpg" border="0" /></a></p><p> </p>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-5678751523913866062008-06-24T16:24:00.011-05:002008-06-24T17:33:35.146-05:00Lecturas para el verano<a href="http://bp3.blogger.com/_r5tubQA82mE/SGFuu3lFN2I/AAAAAAAAAD4/W2vq-jL6MlM/s1600-h/libros.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215571594944264034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_r5tubQA82mE/SGFuu3lFN2I/AAAAAAAAAD4/W2vq-jL6MlM/s320/libros.jpg" border="0" /></a> <div>Remate de libros que están por irse a la trituradora. Es insólito: la feria ha atraído a mucha gente. Media hora antes de que se abriera la puerta del Auditorio Nacional ya había casi 200 personas. La oferta de títulos es variada. Un paseo rápido dejó ver que algunas editoriales no acataron la propuesta: sólo libros que dormían en las bodegas y que ya habían circulado en diversos locales. En el <em>stand </em>del <strong>Fondo de Cultura Económica</strong> hay títulos de <strong>M.B. Brozon</strong> y <strong>Francisco Hinojosa</strong>, que es como decir que en el de Océano hay obras de J.K. Rowling.</div><div></div><br /><div>Como sea, hace mucho que no salía de una feria con cuatro bolsas llenas, sólo gastando los bilimbiques que Cati y yo traíamos en los bolsillos. De lo mejor a lo abyecto, el asunto estuvo así:<br /><br /><strong>El Equilibrista </strong>trae títulos emblemáticos de su vasto y hermoso catálogo: <em>Teoría del infierno</em>, de <strong>Salvador Elizondo</strong>, poemarios de <strong>María Baranda</strong>, <strong>Francisco Hernández</strong>, <strong>Carlos Pellicer</strong> y <strong>Ramón Xirau Icaza</strong>, éste en curioso formato —en apariencia intonso, pero sólo en apariencia— y con un cremoso papel que lo hace parecer emergido de una bodega después de estar allí desde hace sesenta años. Todos entre 15 y 25 pesos. Sus libros de arte, con precios ejemplarmente bajos; uno de <strong>Manuel Gandía </strong>a 50 pesos.</div><div> </div><div><strong>Jus</strong> no es editorial de cabecera, pero tiene libros de <strong>Gabriel Zaid</strong> por lo que equivalen cinco boletos del Metro.</div><div><br /><strong>Siglo XXI</strong> sigue manejando un fondo ideal para estudiantes de polìtica y algo de literatura... la mayoría a menos de 20 pesos.</div><div> </div><div><strong>Colofón</strong> no trae ni un libro de <strong>Anagrama</strong> (suspiro) pero sí infantiles con bellas ilustraciones, editados en Portugal, a 30 pesos, y esos libros con las letras de canciones en ediciòn bilingüe. Soy un tanto reacio a semejantes títulos, pero cogí dos (<strong>Peter Hammill</strong> y un cancionero variado), y una biografía sobre <strong>Van Morrison</strong>. A 25 pesos cada uno.<br /><br />La <strong>UNAM</strong> suelta, como es costumbre, sus tomazos grises a 35 pesos (un rico <em>Epistolario </em>de <strong>Julio Torri</strong>, en pasta dura, salió en eso, mucho de historia, pocos de arte (mal impresos, como es habitual) y unos cuantos de literatura a 25. Lo malo del asunto: el largo de la fila. Estuve casi 30 minutos formado. Ojalá llevaran otra máquina registradora. Y aquí hago un reparo: muchas editoriales, en aras de que se trata de libro que ya no va a dejar ganancia, no tuvieron el tino de poner precio a los libros, así que uno debe andar detrás de los expositores para saber cuànto cuestan.<br /><br /><strong>Tusquets</strong> llega con novelas policiacas (Simenon es el rey) y otras de autores pocos conocidos por mí (<strong>John Irving</strong>). Entre 60 y 120 pesos. No hay nada de <strong>La Sonrisa Vertical</strong> y mucho menos de <strong>Cuadenos ínfimos</strong> (tan bonitos que eran). ¿Tusquets también edita ensayo o lo he imaginado?<br /><br /><strong>Random House Mondadori</strong> tiene poco de mi interés. Una gran apuesta por títulos de superación personal y best sellers de ayer. Por allí vi uno de <strong>Harold Bloom</strong>, pero la idea de formarme una hora para que lo despacharan, me disuadió.</div><div><br /><strong>Alfaguara</strong> trae títulos —para muchos— atractivos de literatura, pero los precios no son de remate y su catálogo no me emociona: Demasiados de ese <em>enfant terrible </em>llamado <strong>Fernando Vallejo</strong>, y una mesa llena con una novela sobre la iglesia mexicana. El más recomendable, de <strong>Nik Cohn</strong>, en Punto de Lectura, está en 60 pesos... es decir, precio de Sanborn's.<br /><br />El <strong>Fondo de Cultura Económica</strong> ofrece pocos de historia y ensayo. Lo que más luce son las obras para infantes, pero como ya dije antes, se trata de un chanchullo, pues Hinojosa y Brozon están lejos de que sus libros vayan a la trituradora. Es una pena que ya no circulen esos tomazos facsimilares de las revistas literarias de principios del siglo pasado, ni otras colecciones literarias ideales para días de lluvia. Ni siquiera llevaron títulos de la <strong>Colección Popular</strong> o sus <strong>Breviarios</strong>.</div><div></div><br /><div>La rechifla se la lleva <strong>Conaculta</strong>. Sólo una mesa y precios de espanto. <em>Pos sus comas los conoceréis</em>, de <strong>Huberto Batis</strong>, a 160 pesos... con los mismos bilimbiques salí del <em>stand</em> de <strong>El Equilibrista</strong> con ocho libros.<br /><br />Hay que soportar filas con las editoriales que intentan tener feliz a su departamento de finanzas; en otras —como <strong>El Equilibrista</strong>— confìan en la buena voluntad del cliente y sus representantes de pronto aparecen al lado de uno para evitar tanto engorro.</div><div></div><br /><div>En suma, el gentío y su curiosidad demuestran que la avidez por leer es inmensa. Que las filas son largas, sí, pero el placer que viene después lo compensa con creces.</div>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-70026093004379450042008-04-16T20:15:00.009-05:002008-04-17T10:26:18.501-05:00Éste sí merece afán fetichista (¿habrá edición en LP?)Suena acá <span style="color:#ff6666;"><strong>A boot &amp; a shoe</strong></span> y acabo de enterarme que Sam Phillips tendrá algo nuevo que contar a partir de junio:<br /><br /><a href="http://bp3.blogger.com/_r5tubQA82mE/SAaldQc243I/AAAAAAAAAC0/Zxes47Vb8j4/s1600-h/sam.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190017542641869682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_r5tubQA82mE/SAaldQc243I/AAAAAAAAAC0/Zxes47Vb8j4/s320/sam.jpg" border="0" /></a>Ya no está con ella T-Bone Burnett (ex cónyuge y ex productor), mas parece que Phillips ha aprendido a nadar sola y debuta en la consola. Nonesuch, el sello que tiene sus obras más recientes, no ha dicho ni pío, así que habrá que buscarlo bajo las piedras.<br /><div></div>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-54097420825018018242008-03-11T15:59:00.011-06:002008-04-09T20:26:17.434-05:00Todos (ejem) somos Zimmy<a href="http://bp2.blogger.com/_r5tubQA82mE/R_1WGtXtMeI/AAAAAAAAACc/cwkKjoALG6c/s1600-h/dyl.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5187397019058909666" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_r5tubQA82mE/R_1WGtXtMeI/AAAAAAAAACc/cwkKjoALG6c/s400/dyl.jpg" border="0" /></a><br /><div></div><div></div><div>Si tu vida ha marchado bien sin necesidad de que sepas quiénes son <a href="http://www.allalongthewatchtower.dk/phorum/read.php?1,359765,359781">Suze Rotolo</a>, <a href="http://expectingrain.com/dok/who/d/dylansara.html">Sara Lownds</a>, <a href="http://theband.hiof.no/articles/agg_musician_june_1987.html">Albert Grossman</a>, <a href="http://www.peteseeger.net/">Pete Seeger</a>, <a href="http://www.woodyguthrie.org/biography/biography1.htm">Woody Guthrie</a>, <a href="http://www.allenginsberg.org/">Allen Ginsberg</a>, <a href="http://www.joanbaez.com/">Joan Baez</a>, <a href="http://www.bobneuwirth.com/">Bob Neuwirth </a>y <a href="http://expectingrain.com/dok/who/j/judsonhorace.html">Horace Judson</a>, entre otros, es probable que <strong><a href="http://www.imnotthere-movie.com/">I’m not there </a></strong>te parezca un filme tan torcido como las líneas de esta <a href="http://www.youtube.com/watch?v=MAbtg9dz5P0">canción</a>:<br /><br /><em>Ah get born, keep warm<br />short pants, romance, learn to dance<br />get dressed, get blessed<br />try to be a success<br />please her, please him, buy gifts<br />don't steal, don't lift<br />twenty years of schoolin'<br />and they put you on the day shift…</em><br /><br />Y salgas a la noche preguntándote si no ha sido todo una vacilada para que Dylan, inaprensible, fugitivo, resulte aún más complejo de asir.<br /><br />A la manera de <strong><a href="http://www.nytimes.com/2004/10/05/books/05masl.html">Chronicles</a></strong>, el primer tomo autobiográfico de Dylan, la película de Todd Haynes está armada con una serie de postales cuyas palabras ayudan, a veces, a entender el contexto de la imagen, y en otras sólo conectan con quien conozca generalidades biográficas de Dylan. ¿Detalles? No hay tantos en el filme. De hecho, abundan las escenas que tienen plena correspondencia con la mitología, mas no con los hechos. Por ejemplo, un Pete Seeger de mentiritas, enfurecido por la irreverencia eléctrica y el alto volumen con que Jude Story y sus muchachos desmelenan a los asistentes a un festival folk (Newport 1965), coge un hacha para cortar el cable de la energía y Grossman —el manager que con turbios negocios se benefició en los años sesenta con el 50% de los derechos que las canciones de su protegido producían— se le va encima para impedírselo. Hay gente y periodistas que juran haber visto ese incidente, pero ha sido el mismo Seeger quien les ha puesto un mentís en diversas entrevistas y jura y perjura que no tomó ningún instrumento para poner el orden, aunque él señala que ni su esposa le cree.<br /><br />Las fuentes de Haynes son, en apariencia, sencillas de hallar. Hay referencias a los documentales <a href="http://www.youtube.com/watch?v=jxGrGaVipQc">Don’t look back</a> y <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Htt9rKEek0g">Eat the document</a>, al ya referido <em>Chronicles </em>—donde por allí afirma su autor que Denzel Washington podría interpretar a Woody Guthrie en la pantalla grande— , a <em>Dylan</em>, de Howard Sounes —disponible en español como <em>Dylan, la biografía</em> (Reservoir Books, Random House Mondadori)—, el extenso volumen de entrevistas editado por Rolling Stone, <em><a href="http://www.newyorker.com/archive/2006/09/04/060904crbo_books">The Essential Interviews</a></em>, de donde se extrajeron no pocas ideas (un largo recitativo del Woody Guthrie de once años tiene su origen en la charla que Nat Hentoff, de Playboy, sosutuvo con el compositor:</div><div></div><br /><div><strong>Hentoff: </strong><em>What made you decide to go the rock n' roll route?</em></div><div><strong>Dylan: </strong>Carelessness. I lost my one true love. I start drinking. The first thing I know, I'm in a card game. Then I'm in a crap game. I wake up in a pool hall. Then this big Mexican lady drags me off the table, takes me to Philadelphia. She leaves me alone in her house, and it burns down. I wind up in Phoenix. I get a job as a Chinaman. I start working in a dime store, and move in with a 13-year old girl. Then this big Mexican lady from Philadelphia comes in and burns down the house. I go to Dallas. I get a job as a "before" in a Charles Atlas "before and after" ad. I move in with a delivery boy who can cook fantastic chili and hot dogs. Then this 13-year old girl from Phoenix comes and burns the house down. The delivery boy, he ain't so mild. He gives her the knife, and the next thing you know I'm in Omaha. It's so cold there, by this time I am robbin' my own bicycles and frying my own fish. I stumble into some luck and get a job as a carburator out at the hot-rod races every Thursday night. I move in with a High School teacher who does a little plumbing on the side, who ain't much to look at, but who's built a special kind of refigerator that can turn newspaper into lettuce. Everything's going good until that delivery boy shows up and tries to knife me. Needless to say, he burned the house down, and I hit the road. The first guy who picked me up asked me if I wanted to be a star. After what I'd been through, how could I refuse?</div><div><strong>Hentoff</strong>: <em>And thats how you became a rock n' roll singer? </em><br /><strong>Dylan</strong>: No, thats how I got tuberculosis.</div><br /><div></div><div>En lo visual, las influencias tienen mucho de Fellini —<a href="http://www.youtube.com/watch?v=XsAkWc7c8Mo">8 ½</a>—, algo del <em>cinéma vérité </em>y no poco del documental de D.A. Pennebaker (<em>Don't look back</em>). Vista a la distancia (su <em>premiere</em> fue hace más de dos meses), tengo la impresión de que <em>I'm not there</em> es un mero juego de <strong><a href="http://www.bebesenlaweb.com.ar/juegos/memotest.html">Memoria </a></strong>para los obsesos de Dylan que se la pasarán bomba diciendo: "¡¡Ése es Fulano... y aquél es Zutano!!" porque más allá de eso la trama salta en direcciones arbitrarias —que tal vez satisfagan a los amantes del cine duro de tragar—, en apuntes humorísticos bien logrados —The Beatles como ardillas dopadas y excitadas— y en escenas dramáticas construidas con concreto armado (el papel de Suze-Sara le queda muy grande a Charlotte Gainsbourg).</div><div></div><div><em></em></div><div><em>I'm not there </em>es un vehículo promocional más para una figura enigmática. Puesto a elegir, me quedo con algunos libros y documentales sobre <em>Zimmy</em>... y, por supuesto, con la memoria de dos noches ante él y con la mejor compañía a mi lado.</div><br /><div></div>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-28798786434218954202007-12-05T14:26:00.001-06:002007-12-06T20:37:02.250-06:00Requiescat por el Salón CoronaCada visita al centro histórico es motivo para una nueva desazón. Una amiga me acusó hace muchos años de tener el "síndrome de José Emilio Pacheco" porque, de paseo en avenida Juárez, lamenté la desaparición de aquellos negocios y escenarios que eran —creía yo— patrimonio ajeno a las dudas y a la especulación inmobiliaria. Cierto es que muchas calles tenían aspecto ruinoso pero para quien, como yo, las había recorrido infinidad de veces, aquellas vistas se habían convertido en algo tan entrañable como los zapatos viejos con los que no se asiste a una cena formal, pero sí son válidos y valiosos para andar por esos caminos que han sido escenografía de la propia historia.<br /><br />El pasado fin de semana mis pasos me llevaron de nuevo allá y encontré nuevos horrores. El mayor: El Salón Corona dejó de ser ese espacio donde le invité, de manera anónima, una cerveza al maestro Francisco Cervantes hace unos once años. Ya no está allí —desde hace mucho— Benito, el mesero ejemplar y diligente, mas tampoco vi a otro que por su aspecto físico y bonhomía algún compañero de tertulia literaria bautizó como "El Mario Bros". Se acabó el aspecto no sucio, pero sí descuidado del local y que invitaba a muchos turistas a asomarse apenas diez segundos para salir en busca de algo más <em>nice </em>(como La Ópera). El mobiliario obedece ahora a las leyes de la ergonomía, cuelgan de sus paredes obras de un novel pintor y la televisión fue colocada en el muro falso que está a la entrada. Los que se pregunten de qué va la legendaria foto donde se ve a una clientela apasionada por el fut —me excluyo, desde luego—, lamentando un penalty fallado por el ratón verde en turno con una serie de gestos teatrales de verdad antológicos, no podrán entender que antes, donde ahora hay un óleo que no le da ni tantita vida a la pared, había una televisión que en contadas ocasiones —casi siempre relacionadas con un balón y patadas— fue atendida porque lo que importaba y se imponía era la charla, la sabrosa chorcha condimentada con tarros de oscura, de clara, de esas rajitas en vinagre, de los tacos de mole verde, de pavo... reinaba el diálogo, ése que permití forjar proyectos y sueños que en la esquina de Bolívar y Madero se esfumaban.<br /><br />Ignoro si los dueños del Salón Corona son los mismos que lo administraban en 1990 y han aceptado hablar el lenguaje de sus novísimos vecinos, o si una reciente regencia ha impulsado las modificaciones que deben tener, desde luego, empatía con los antros más noveles y con el renovado ambiente que se respira en esas calles que hoy se visten con edificaciones levantadas en menos de veinte meses. Pero la puntilla fue descubrir que, dadas las aglomeraciones en el Salón Corona, ahora tiene una sucursal en la calle de Filomeno Mata, muy cerca de donde estaba La Antigua Antequera (un afamado y minúsculo restaurante especializado en sabores oaxaqueños). Creí que el el nombre del sitio era un abierto plagio, pero la presencia de la fotografía antes referida confirmó la tragedia: ese espacio con ascéptico aspecto de paletería es el nuevo Salón Corona. Atendido en su planta baja por dos individuos que, creyendo que están en el mercado de Coyoacán, lanzan invitaciones estentóreas a quienes circulan por allí.<br /><br />El centro histórico hoy es destino de extranjeros. Quién sabe cuál sea la opinión de ellos sobre una zona donde están instalados el loft, la vieja tienda de perfumes, el 7 eleven, el antro de moda y la vecindad casi ruinosa. La presencia de mixup, el globo, maringo y otras marcas le da apariencia de una ciudad instantánea que aún no termina de asentarse. El tiempo ha borrado las huellas que uno dejó en esa zona urbana. Aceras, edificios, portones, anuncios... todo ha desaparecido. El actual centro histórico está erigido sobre el arrasamiento del pasado. A la horda de extranjeros que allí deambulan, ajenos en espíritu a ese espacio, ahora me sumo.Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-21599829670478337862007-11-13T19:48:00.000-06:002007-11-14T10:53:05.361-06:00There´s a place... ¿y cómo es el tuyo?The Beatles fueron de los primeros en asegurar aquello de "<a id="lyrid" style="COLOR: rgb(5,5,5)">There's a place where I can go when I feel low, when I feel blue... and it's my mind</a>". Años después, Paul Weller cantaba en "Uh Huh Oh Yeh": And in my mind I saw the place, as each memory returned to trace dear reminders of who I am, the very roots upon which I stand...".<br /><br />Esto viene a cuento por una invitación de <a href="http://maspimienta.blogspot.com/">G.</a>, quien ha propuesto un desafiante juego: ¿Cómo sería tu mente si fuera una morada?<br />Aquí, mi respuesta:<br /><br />Los muros son unos blancos y otros de ladrillo antiguo; grandes ventanales, piso de duela (con tapetes mullidos en zonas estratégicas), muebles de madera, sillones cómodos, mesas para la lectura bien iluminadas… todo rodeado con un jardín pequeño pero con flora abundante.<br /><br />Muchas paredes son prácticamente invisibles porque están tapizadas con libros y discos. En materia bibliográfica, las secciones son de música (biografías, ensayos, enciclopedias, antologías de reportajes y una amplia hemeroteca con colecciones bien surtidas de Mojo, Q —no la actual, sino la de hace 10 años—, Melody Maker, New Musical Express, Musician, Option, Jazziz, Downbeat y un infinito etcétera), ensayo, artes plásticas, poesía y narrativa. También hay una sala con suplementos y revistas literarias.<br /><br />Doquiera hay cuadernos y hojas para escribir, dibujar y pintar, así como materiales de todo tipo (crayones, lápices, pinturas). No falta la máquina de escribir portátil Brother, donde pergeñé tantos textos.<br /><br />Los discos están ordenados por géneros y todo mantiene orden alfabético. Habrá LPs y CDs de rock, jazz, música clásica y nostalgia; es decir, aquello que sonaba en la radio de AM cuando era pequeño y que escapa a las categorías. Nada de descargas, por favor. Toda la música tiene allí un estuche que posee un valor bien correspondido con el sonido.<br /><br />La asimilación de lecturas y música es allí tan honda que hay oportunidad de charlar con autores, personajes, compositores… abundan más, de mi parte, las invitaciones a desayunar que a cenar.<br /><br />Los recuerdos están albergados en habitaciones interconectadas. En ellas el orden es imposible e improbable, pero resulta sencillo localizar voces, imágenes, así como fotografías, objetos, juguetes, películas y demás artefactos que justifican el afán fetichista. No faltan los pañuelos Kleenex. Hay límites: no tengo allí una réplica de la recámara que tuve a los doce años… se trata de asomarse a los recuerdos, no de vivir en ellos. Hay, por supuesto, habitaciones con acceso restringido y en el que yace el origen de las experiencias que dejan lecciones: fracasos, dolores, decisiones equivocadas…<br /><br />Las ventanas y puertas dan a distintas estaciones del año y horas del día: en unas hay un permanente amanecer, en otras es siempre otoño, en aquéllas hay lluvia matutina, en otras un chipi-chipi de viernes por la tarde.<br /><br />Hay una amplia área para beber café o un vino tinto, con reminiscencias a espacios entrañables (el cafecito cercano a Intoxica —una discotienda en Londres especializada en LPs—, un café en Coatepec, el Barracuda cuando tenía rocola con álbumes de The Style Council y Morrissey)... y no faltan los reductos imaginados o vistos en una página, en una película...<br /><br />Existen espacios, desde luego, para transitar más allá de la morada: calles, parques y paisajes donde me he sentido pleno.<br /><br />Es, quiero creer, una zona regida por la paz (lo que no excluye la música de John Zorn ni alguno que otro alucine, producido por sonidos, lecturas o por la experiencia amorosa).<br /><br />***<br />Si has llegado acá, te invito a que cuentes cómo sería (o es) tu mente.Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-11799247914459860202007-10-23T19:40:00.000-05:002007-10-30T17:10:50.264-06:00You are on the top<span style="font-family:trebuchet ms;">Haciendo limpieza en "mis favoritos" en la pc de la oficina, reencontré una curiosidad. ¿Sabes quién estaba en el número uno de popularidad-ventas cuando decidiste hacerte de nombre y apellidos? Si quieres saber cuál estrella hay que adicionar en tu carta astral, dale click </span><a href="http://www.thisdayinmusic.com/member/birthdayno1.php"><span style="font-family:trebuchet ms;">aquí mero</span></a><span style="font-family:trebuchet ms;">.<br /><br />Resulta que cuando yo aparecí ene scena, en Reino Unido sonaba "Telstar" con The Tornados, producido por Joe Meek. Y en Estados Unidos, "He's a rebel", con The Crystals, producida por Phil Spector. Genios ambos, ¿será una señal?<br /><br />Habría que incluir las canciones que halles en tu próxima fiesta de cumpleaños.<br /><br />¿Y qué sonaba cuando te dieron la primera nalgada?</span>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-19977020711121800202007-10-17T12:32:00.000-05:002007-10-17T12:43:35.926-05:00La frase de hoy"Escuchar a Captain Beefheart es descubrir a alguien que está reinventando el lenguaje del rock. Con guitarra eléctrica, bajo y batería hace una música poética. Se puede analizar una canción de The Beatles y ver cómo se pasa de un acorde a otro. Está muy bien hecha, como una mesa preciosa. Con Beefheart, no sabes dónde están las patas de la mesa, si la miras al derecho o al revés".<br /><div align="right">—Hector Zazou</div>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-43571527213717265272007-10-12T15:07:00.000-05:002007-10-12T16:36:50.676-05:00Gracias, don HaroldParece que Harold Bloom es un tipo que divide opiniones. Muchos aseguran que <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/CM_253">El canon occidental </a>es uno de esos bienes que —como la Biblia y el papel sanitario— no debe faltar en ningún hogar, mientras que otros lo tachan de categórico y sienten que el célebre profesor se cree propietario de la verdad (consecuencia de dar clase durante tantos años a una caterva de tímidos que nunca le ha refutado algo).<br /><br />El caso es que tras haber fracasado, hace cuatro años, en la lectura de <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/CM_431">Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades </a>(saque su conclusión quien esto lee), me estoy adentrando en <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_248">Cómo leer y por qué</a>. No comparto todos sus entusiasmos; por ejemplo, ama a Tuguéniev y a Chéjov... y yo con los rusos no puedo. Me abruman sus impronunciables nombres y ese afán por dar un extensa biografía hasta del sirviente que abre la puerta. o que si alguien, en mala hora, cruza el Volga, el autor haga un alto para hablarnos durante siete páginas de la grandeza de ese río que serpentea por tantos territorios, superando con su presencia a todo lo que el ser humano ha hecho desde el inicio de los tiempos... uffff. No soy el único con semejante problema; <a href="http://www.letraslibres.com/index.php?sec=22&amp;autor=Jorge%20Ibarguengoitia">Jorge Ibargüengoitia </a>también reconoció su incompetencia ante Tolstoi y compañía, igual que Juan Pablo Castel, "el pintor que mató a María Iribarne", en <em>El túnel*</em>, de Ernesto Sábato.<br /><br />También choco con Bloom cuando, a la menor provocación, descubre su ayate para presumir la efigie de Shakespeare. Y es que leer teatro, a menos que se trate de un monólogo, se me hace cuesta arriba. Me enredo con los personajes, olvido que Fulanito dijo una frase clave tres actos atrás en una furtiva aparición y tampoco, ay, consigue darle una fisonomía particular a cada persona que aparece en las tres primeras páginas de, digamos, El mercader de Venecia. Pregunto: ¿Puedo confiar en Kenneth Branag o en Lawrence Olivier', ¿o acaso tendré que esperar a formar un grupo de teatro en atril para entrarle al bardo británico?<br /><br />En medio de tanta visicitud, he encontrado una maravilla en el libro mencionado. Muy al principio, Bloom suelta frases de famosos con las que luego elabora una prenda supuestamente propia. Más allá de la validez de tal recurso, lo que le da valía al tomo es esta frase de Emerson:<br /><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-size:130%;">"Los mejores libros nos llenan de la convicción de que la<br />naturaleza que les escribió es la misma que los lee".</span><br /></span><span style="font-size:130%;"></span><br />Con 21 palabras, el ensayista estadounidense —de quien Bloom, quizá por entusiasmo, olvida proporcionar el resto de su nombre— consigue descifrar el secreto de la empatía bibliográfica (¿y por qué no llevar esta severación hasta la melomanía?). Así, cuando leo a ___________ (pon aquí a tu autor predilecto), una parte mía —acaso mi naturaleza más ajena a los sinsabores del día y a mi propia historia— es <em>la misma </em>que invadió durante unos segundos a ese autor.<br /><br />Ufff, esto destapa y explica tantas cosas.<br />______<br /><span style="font-size:85%;">*Novelita que leí a los once años y que me dio dos lecciones nefastas: "Hasta en el corazón de la mujer más frágil hay una bestia agazapada" y "Una mujer que ha engañado a su padre, puede engañar a cualquier hombre".</span>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-2889201111934052402007-10-10T16:41:00.000-05:002007-10-12T17:12:37.625-05:00¿Y el otoño?Octubre casi llega a la mitad de su edad y esta vez ha olvidado traer el sol tibio, el aire frío y la atmósfera limpia. ¿Qué pasa? Amistades y habituales de este blog no la han tenido fácil en estos días, como si las nubes ominosas de septiembre anduvieran escondidas y repentinamente salieran para joder vidas nobles.<br /><br />En la oficina, la rockola portátil ha sonado en <em>random</em>, pero nada ha atrapado mi oído. No sé por qué anoche mi <em>mood</em> se identificó con un par de álbumes de John Zorn, de ésos en que los personajes de Tex Avery parecen torturados con toques eléctricos (ughh). No tomé ninguna guitarra o saxofón de aire, simplemente me tumbé en el piso y dejé que los sonidos golpearan todo.<br /><br />¿Será que el impacto lo recibí horas tarde y por eso en el desayuno un descuido mío provocó que cayera la taza de café americano y mojara mis <em>jeans </em>y mi marsupio, con la consabida sensación de vergüenza-rabia-desconcierto que llegó una centésima de segundo tras que mis piernas comprobaron que el café no estaba tan caliente como lo hubiera querido para beberlo con una astorga que —luego me di cuenta— se quedó allí, como sobreviviente del desastre, en la barra de <a href="http://www.lbbo.com.mx/">Los Bisquets Bisquets Obregón</a>*?<br /><br />Sergio Pitol ha dicho que es supersticioso y que si recibe una mala noticia cuando lee equis libro, se deshace de ese volumen, pues sabe que no volverá a él porque ya es un magneto para las nuevas más nefastas. Yo, antes de saber eso, ya lo había experimentado en carne propia. Hace muchos ayeres, leía un libro de Truman Capote cuando me ocurrió un hecho aciago que propició incluso que ese título se esfumara y aunque luego lo recuperé en una edición diferente, no he podido abrirlo. Mas con ganas de dejar atrás esas lecciones, aprendidas seguramente en la infancia, a la hora de la comida me llevé la revista que ocasionó el accidente con el café y pude acabar el artículo de Edmund Wilson (<em><span style="color:#990000;">Polonio. Del trabajo literario. Breve guía para autores y editores</span></em>) que estaba pendiente. Y no, ni la sopa o el agua de jamaica se hermanaron con esa taza de americano que, increíblemente, no se rompió.<br /><br />*¿Sabe alguien cuándo Los Bisquets de Obregón perdieron ese nombre y se volvieron Los Bisquets Bisquets Obregón?Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-40747985387102311672007-09-21T17:37:00.000-05:002007-10-12T17:14:08.833-05:00Valéry y el scat<span style="font-family:trebuchet ms;">Dijo el autor de "El cementerio marino": <span style="color:#996633;">"Primero fue el ritmo y luego ciertas palabras que, flotantes pero cada vez más próximas, empezaron a encontrar su sitio en aquel fluir rítmico...".</span></span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;color:#6600cc;"></span><br /><span style="font-family:Trebuchet MS;color:#6600cc;">¿Leyó Anita O'Day a Valéry?</span><br /><br /><a href="http://bp2.blogger.com/_r5tubQA82mE/RvRJO4aFgMI/AAAAAAAAAB0/nKEuAW8d2r4/s1600-h/anita_oday.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5112791996981149890" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_r5tubQA82mE/RvRJO4aFgMI/AAAAAAAAAB0/nKEuAW8d2r4/s200/anita_oday.jpg" border="0" /></a>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-22164496941576648522007-09-17T15:53:00.000-05:002007-10-12T17:14:44.361-05:00So lonely<span style="font-family:trebuchet ms;color:#333333;">No siento aún impulsos por ver a The Police a un precio similar en proporción al que pagaron algunos por verlos hace muchos años en el Hotel de México ($1,100.oo... que, devaluaciones, inflación y resta de ceros por medio, son algo así como once centavos de hoy).</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;color:#333333;"></span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;color:#333333;">Sting me parece un pavorreal sin plumas y me da un poco de tristeza imaginar a Andy Summers deletreando esas canciones que seguramente desde siempre le han parecido de kinder. Recuerdo con aprecio los arreos del guitarrista para evitar cualquier guiño a The Police en un concierto que dio en octubre de 2002 en el Teatro de la Ciudad. Nomás para calmar a uno que otro obseso con "Roxanne", en el <em>encore </em>entregó una versión instrumental de "Message in a bottle", dejando que los de las butacas se encargaran de versos y coritos.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;color:#333333;"></span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;color:#333333;">En cambio, Sting cada vez me inspira mayor laxitud. La última vez que lo vi en el Palacio de los Deportes se dedicó, sin pudor, a pulir baladas que a Raúl DiBlasio le deben parecer preciosas. Su "Roxanne" fue penosísima, alargando innecesariamente la parte en que los espectadores le hacen segunda. Los ocho minutos que duró esa tortura confirmaron que el magnetismo del otrora profesor de futbol se acabó, que mejor se dedique a promover el sexo tántrico en el Amazonas.</span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;color:#333333;"><br />De Stewart Copeland no puedo decir mucho. La única vez que lo tuve frente a mí no traía baquetas y sí una amable disposición para platicar de The Police. </span><a href="http://estoespop.bitacoras.com/archivos/2005/10/22/stewart-copeland-the-police-se-convirtio-en-jaula-de-oro-y-la-unica-manera-de-salir-fue-reventarla2"><span style="font-family:trebuchet ms;color:#333333;">Acá puedes ver lo que contó</span></a><span style="font-family:trebuchet ms;color:#333333;">.<br /></span><br /></span><span style="font-family:trebuchet ms;color:#333333;">Sting dijo alguna vez que la idea de reunirse con sus ex compañeros era tan atractiva como la que puede tener un divorciado por volver con la ex cuando en la memoria sólo quedan pleitos interminables. ¿A quién entonces se le antoja ver a ese matrimonio recompuesto que se la pasa diciendo "De do do do, de da da da"?</span>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-42729137459260923442007-09-14T18:18:00.000-05:002007-10-12T17:28:55.464-05:00La verdad desnuda sobre "I'm not there" está en Playboy<a href="http://bp1.blogger.com/_r5tubQA82mE/RusczlO--JI/AAAAAAAAABk/AoLvf0H2-Ew/s1600-h/dyla.jpg"></a><span style="font-family:trebuchet ms;">En 1966, en la introducción a la entrevista que Dylan concedió a <em>Playboy</em>, Nat Hentoff, el paciente interrogador, comenta que la ropa oscura, botas y gafas del autor de "All I really want to do" son también seña de identidad entre muchos jóvenes. Y no sólo hombres, sino también chicas que, desafiantes, visten así. O sea, Cate Blanchett no es la primera.</span> <div><div><div><span style="font-family:trebuchet ms;"></span></div><div><span style="font-family:trebuchet ms;">Y en otra entrevista con la misma publicación, aparecida en marzo de 1978 y que debo tener por allí guardada en su edición mexicana (se llamaba <em>Caballero </em>y confieso que la adquirí siendo menor de edad... y no por Dylan), se da el siguiente diálogo:</span></div><div><span style="font-family:trebuchet ms;"></span></div><div><span style="font-family:trebuchet ms;"><strong>Dylan</strong>: We could make a movie and you could be Bob Dylan, it would'nt matter.</span></div><div><span style="font-family:trebuchet ms;"><strong>Rosenbaum</strong>: But if there are two Bob Dylans in the film and Renaldo is always changing ...</span></div><div><span style="font-family:trebuchet ms;"><strong>Dylan</strong>: Well, it could be worse, it could be three or four.</span></div></div></div>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-41823192799090565042007-09-11T16:47:00.000-05:002007-10-12T17:28:32.188-05:00Hedor<span style="font-family:trebuchet ms;">Dice Greil Marcus: "Algunas veces el país construido en la lista de popularidad de discos cambia más rápido que el mismo país. En su sentido más intenso, esa lista no es un reflejo de los eventos consignados en los periódicos —o incluso de los eventos que margina la prensa pero de los que de alguna manera se habla— sino una versión de ellos. Así, lo estúpido, el cliché y lo insípido se convierten de un momento a otro en la Verdad."<br /><br />Mientras intento descifrar esto, la radio —o con más precisión: La Zeta— espeta su exitoso repertorio en la fonda donde infructuosamente hinco el diente a un remedo de carne asada. A mi lado, un solitario lee un diario, ¿pero lo lee o en realidad se regodea en las fotografías de accidentes, crímenes y de turgentes y anónimas modelos que con una historia de doscientos cincuenta caracteres adquieren nombre e identidad? El sonsonete que emerge de una canción (?) de Cuisillos espesa el ambiente... los efectos de su carencia de acuerdos sonoros confirma que entre el oído y el olfato hay conexiones insospechadas. En apariencia, esa suma de sonidos se puede tolerar al volumen que ahora está, pero en cambio torna irrespirable el aire. Los clichés gruperos hieden. Dejar que esas voces laceren los sentidos es como asomarse a un bote de basura orgánica, rebosante y fermentada desde hace varios días. Escapo.<br /><br />Llego al Parque Lincoln. Dos jóvenes discuten en una banca cercana sobre las declaraciones de un policía de alto rango, quien aseguró ante los medios que las explosiones de gasoductos estaban anunciadas desde unos días antes. De allí pasan a comentar la carrera de autos —que a cierta velocidad vuelan y se llevan a todos los mirones— anunciada por el jefe de gobierno de esta ciudad y que en unos días tendrá como escenario el Paseo de la Reforma. ¿Y qué <em>se ficieron </em>los afanes ciclistas del mandatario de izquierda? ¿No sabe cuánto contaminan esos vehículos con su pedorrera de varios miles de caballos de potencia?<br /><br />Un deslumbrante vehículo pasa con el escape abierto y pegada a la mierda que de allí emerge también se adivina un tema de K-Paz de la Sierra que versa sobre "una vecinita que está muy bonita". De nueva cuenta esa vibración que sacude mi oído se ha vuelto hedor.<br /><br />Y vuelvo al párrafo de Marcus que sigo sin entender.</span>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-39069725429134601912007-09-04T18:03:00.000-05:002007-10-12T17:28:04.850-05:00Callas y hallas<span style="font-family:trebuchet ms;">No sé qué hacer con esto porque a ratos me parece una paráfrasis ingenua y a veces me da la impresión de que es válida. ¿La guardo para mí? ¿Puede abordarse con semejante lenguaje y con solemnidad un asunto —la música pop— que invita al desmadre sino físico sí cerebral y anímico? Bueno, lo cuelgo de una vez.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">El origen data del antepasado fin de semana. Le lectura de un libro de hace cincuenta años se convirtió en un juego en el que intercambié algunos vocablos —pocos en realidad— y el resultado arroja luz sobre algo que los melómanos hemos sentido, mas no sé si hemos alcanzado a expresar con claridad.</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">El nombre del autor y del libro los daré después. Dejo aquí lo leído:</span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">La música revela este mundo; crea otro. Aísla; une. Inspiración, respiración, ejercicio muscular. Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan. Niega la historia: en su seno se resuelven todos los conflictos objetivos y el ser humano adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito. Arte de hablar en una forma superior; lenguaje primitivo. Regreso a la infancia, coito, nostalgia del paraíso, del infierno, del limbo. Voz común, lengua de los escogidos, palabra del solitario.<br /><br />La música utiliza, adapta o imita el fondo común de su época —esto es, el estilo de su tiempo— pero trasmuta todos estos materiales y realiza una obra única.<br /><br /><blockquote>Para algunos la música es la experiencia del abandono; para otros, del rigor.<br /></blockquote><br />La gente más joven escucha música para ayudarse a expresar o conocer sus sentimientos, como si sólo en la música las borrosas, presentidas facciones del amor, de la soledad, de la individualidad pudieses contemplarse con nitidez. Cada escucha busca algo en la canción. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.<br /><br />Todos, así haya sido por una fracción de segundo, hemos vislumbrado un estado de arrobamiento. No es necesario ser un místico para rozar esta certidumbre. Todos hemos sido niños. Todos hemos amado. El amor es un estado de reunión y participación, abierto a los seres humanos: en el acto amoroso la conciencia es como la ola que, vencido el obstáculo, antes de desplomarse se yergue en una plenitud en la que todo —forma y movimiento, impulso hacia arriba y fuerza de gravedad— alcanza un equilibrio sin apoyo, sustentando en sí mismo. Quietud del movimiento. Ese instante contiene todos los instantes. Sin dejar de fluir, el tiempo se detiene, colmado de sí.<br /><br /><blockquote><span style="font-size:130%;">La canción es mediación, por gracia suya, el tiempo original, padre de los<br />tiempos, encarna en un instante.</span></blockquote>La sucesión se convierte en presente puro, manantial que se alimenta a sí mismo y trasmuta al ser humano. La canción crea imágenes y estas imágenes hacen del escucha imagen, poesía.</span>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-35447467305114563592007-08-29T12:54:00.000-05:002007-10-12T17:29:53.871-05:00Por eso no me asomo al Obituario del NYT<span style="font-family:trebuchet ms;">Llevaba días sin verlo, mas hoy no he resistido y me entero que Hilly Kristal, </span><a href="http://www.nytimes.com/2007/08/29/arts/music/29cnd-kristal.html?_r=1&amp;ref=obituaries&amp;oref=slogin"><span style="font-family:trebuchet ms;">el dueño del CBGB's </span></a><span style="font-family:trebuchet ms;">ya alcanzó a los integrantes de Ramones que se adelantaron. <em>Good grief...</em> (Charlie Brown <em>dixit</em>.)</span>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-14055002205650165202007-08-22T17:42:00.000-05:002007-10-12T17:32:11.406-05:00De última hora<span style="font-family:trebuchet ms;">Eno está trabajando con coldplay en su nuevo disco. ¿Qué decir? Los sueños de chris martin por ser el nuevo bono no conocen límite. Sólo quiero dejar constancia de que Eno no (Bonono Enono) es santo en este blog. De acuerdo, <em>Here come the warm jets </em>tiene su chiste, como lo tienen otros redondos del no-músico que también tutela a los más bárbaros egomaniacos, y cada quien tiene derecho a llenar su cuenta bancaria con todos los recursos posibles, pero esto de trabajar con dioses invertebrados sin testosterona... puaj. </span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;"></span><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">p.d. Aviso a los fans de tom waits: Scarlett Johansson está por lanzar un álbum con canciones del tan celebrado pandroso de ornato. Avisados están.</span>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-9925438082770366582007-08-22T16:08:00.000-05:002007-10-12T17:29:29.891-05:00Grabando en piedra<span style="font-family:trebuchet ms;">Me acuerdo de la primera grabación que hice. Fue en una radio-grabadora portátil de cassette. Después de jugar con play y record, teclas que debían ser oprimidas simultáneamente, grabé un episodio entero de Los Picapiedra, en las que éstos y los Mármol discuten por equis razón y sus hijos —Peebles y Bam-Bam— deciden irse de sus casas para poner fin a la disputa. A pesar de su corta edad, o no sé si por obra de los encargados del doblaje, pero lo cierto es que se podía entender ligeramente lo que decían ambos críos. Cuando se van, Peebles, gateando y atrás de Bam-Bam, algo le pregunta a él, y éste responde una frase que en mi memoria suena a: "Yo voy a Kisibi". Sobra decir que el final era predecible. Los niños son hallados por sus acongojados padres, quienes se dan cuenta de sus errores, prometen ser mejores y bla bla bla... </span><br /><br /><span style="font-family:trebuchet ms;">Al terminar la grabación, me di cuenta que en el cassette de treinta minutos en cada lado cabía entero el programa, sin comerciales, porque duraba veinte (algo enorme, un programa que era visión, sonido y ritual, entraba sin problema en algo pequeño, una cinta de plástico), pero lo más importante fue descubrir que mi oído activaba a otros sentidos y ya no era necesario esperar a las cinco treinta de la tarde para acercarme al tema de The Flintstones. Escuché el programa a las ocho treinta de la noche, ajeno a lo que daban por la televisión. Y volví a él, asombrado y bajo las cobijas a las once de la noche y una vez más en la madrugada. Sentí que podía, por vez primera, detener el tiempo, guardarlo y transportarlo. Tenía yo diez años.</span>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-13999160291303725952007-08-21T14:34:00.000-05:002007-10-12T17:30:44.932-05:00¡¡Bris desmancha... hasta el séptimo sello!!<a href="http://bp0.blogger.com/_r5tubQA82mE/RstCq6AMA_I/AAAAAAAAABE/pAJDu85fzLc/s1600-h/zest.jpg"></a><span style="font-family:trebuchet ms;">Si en pos de significados que sólo son revelados a los elegidos, eres de los que deshebras las películas como si fuera carne de res para tacos, entonces no dejes de revisar con atención los comerciales que Ingmar Bergman hizo para vender jabón </span><a href="http://www.slatev.com/player.html?id=1127687094"><span style="font-family:trebuchet ms;">Bris</span></a><span style="font-family:trebuchet ms;">, que es como el Zest o el Camay. Por más que busqué, el mentado Bris ya no existe. ¿Será que Bergman no pudo conquistar a "las mujeres de piel bonita"?</span> <div></div>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-62096298076027395472007-08-16T16:25:00.000-05:002007-08-16T17:00:41.119-05:00<a href="http://bp1.blogger.com/_r5tubQA82mE/RsTIs6AMA6I/AAAAAAAAAAc/AisBq79c5jI/s1600-h/eno.jpg"></a><br /><div>Treinta sin Elvis, treinta del estallido punk (<em><span style="color:#ff0000;">Never mind the bollocks </span></em>apareció el mero día que cumplí quince años en compañía de infumables compañeros de vocacional y pastelazo que me dejó rendir tributo a Kiss... me encantaría mentir y asegurar que recibí el plato producido por Chris Thomas unas semanas después), cuarenta de <em><span style="color:#993399;">Sgt. Pepper's lonely hearts club band </span></em>y otros tantos de <em><span style="color:#cc9933;">The Velvet Underground &amp; Nico</span></em>.</div><br /><div><div><div></div><div></div><div></div><div><strong><span style="color:#000000;">Recuerdo </span></strong>que compré el <span style="color:#3333ff;"><em>Here come the warm jets</em></span> de <span style="color:#330099;">Eno</span> en una discotienda hoy desaparecida, llamada El Sonido Discotheque, en el corazón de la Zona Rosa. A pesar de su nombre y de que tenían vinilos importados de <strong><span style="color:#ff9966;">Chic </span></strong>y de que allí conseguí —para el primer <em>dj </em>mexicano del que tuve noticia y que trabajaba conmigo en un sitio innombrable— el maxi-single de "Blue monday", también tenían un par de sencillos de <span style="color:#666666;"><strong>Rip Rig + Panic</strong></span> a precios muy lejanos de mi bolsillo. El de Eno lo adquirí llevado por la curiosidad. Sólo sabía de su paso por Roxy Music y me causaban gracias los "pssssssssss" que soltaba en "Sound and vision" de Bowie. Me impresionó la nónima de colaboradores, donde aparecían Fripp y Manzanera. Como vaticinio de su extraño sabor, recuerdo que me encerré en mi cuarto y sobre el banco del restirador puse un plato con dos rebanadas de piña y un vaso inmenso con leche. Fue lo único que comí ese jueves. El LP también me sació como pocos lo habían hecho. Muchos años después, en una revista de medicina, leí que "Baby's on fire" (Lado A, track 3) era el segundo solo de guitarra más peligroso para el oído si era escuchado con audífonos y volumen alto. El primer lugar lo tenía Kiz Richards con ya no me acuerdo cuál tema.</div><br /><div></div><div></div><br /><div></div><br /><br /><br /><div></div></div></div>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-1168556848717604592007-01-11T16:49:00.000-06:002007-01-11T17:07:28.733-06:00<div align="center"><strong><span style="font-size:130%;">Todos somos tus ahijados</span></strong></div><div align="right"><br /><span style="font-size:85%;"><em>Me voy a retirar cuando Frank Sinatra regrese a la escena. </em></span></div><div align="right"><span style="font-size:85%;">James Brown</span></div><br /><br /><br /><a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/7245/1166/1600/783688/Imagen%20011.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/7245/1166/320/204170/Imagen%20011.jpg" border="0" /></a> <div align="left">“¿Vino usted a un concierto de James Brown a sentarse?” La pregunta sorprende a la señora acompañada por su hijo y la novia de éste. A media genuflexión, la dama que porta playera con la efigie del <em>Padrino del Funk</em>, responde sonriente al vecino delante de ella: “¿No, verdad?” Y se levanta entonces para sumarse a quienes esta vez pagaron no por una butaca, sino por unos centímetros cuadrados de suelo convertidos en pista de baile ante la presencia de un hombre que ha revolucionado la historia de la música y a los setenta y tantos años viene a mostrar por qué su propuesta ha sido en las últimas cuatro décadas un motivo para mover el cuerpo, sudar y jadear gozosamente sin la intromisión de la autoridad por faltas a la moral.</div><div align="left"><br />Al saber de la visita de Brown al Auditorio, inevitable fue recordar que en años recientes las noticias sobre el <em>Hombre Más Trabajador en el Show Business </em>han estado salpicadas con un vocablo que suena a fiesta echada a perder: “policía”. Y tras ver el <em>dvd James Brown: House of Blues</em> (2000), donde su voz no es ya arañazo punzante… ¿qué esperaba mi escepticismo? Lo que fuera resultó arrasado, pues el escenario explotó con efervescente funk, con un escuadrón de metales capaz de aplastar cualquier gesto de solemnidad y un James Brown excelso, experto en localizar el botón de “encendido” que todos portamos y oprimirlo con dos sílabas que exaltan el frenesí sin escalas: <em>Hit me!!</em></div><div align="left"><br />Faltan las <em>dancers</em> del video, en cuyas caderas se mezclan los ingredientes que Brown y sus secuaces ofrecen, pero la presencia de sus coristas y de Tomi Rae, su cuarta esposa, sumada al ímpetu del Padrino en los controles bastan para que los espectadores hagan suya la advertencia de “Get up offa That Thing (Release the Pressure)”: aquí la única tensión está en las percusiones, lo demás es sabrosa incontinencia.<br /><br /><strong>Más filoso que un bisturí</strong></div><div align="left"><br />A pesar de que en los sesenta y setenta Brown escribió indispensables capítulos del rhythm & blues, soul y funk, hoy no faltan críticas de algunos hacia su empeño en ordeñar tanto su pasado, sin dar algo “nuevo”. Semejante cantaleta —que es como recriminar a Thomas Alva Edison no haber hecho más en su laboratorio— se desmorona cuando sobre el foro, con aullidos y dinamismo, <em>Mr. Dynamite</em> incita a la lubricidad con “Doing to Death” y “I Got You (I Feel Good)”, o a la hermandad de géneros con una desgarradora versión de “It’s a Man’s World”. A pesar los achaques —apenas dos meses atrás fue pasado por bisturí al detectársele cáncer en la próstata—, para Brown un concierto es oportunidad de que músicos y espectadores tengan una comunión con alguien superior, tal como se vio en el filme <em>The Blues Brothers</em> (John Landis, 1980), donde hace el papel de reverendo y entre maromas y bramidos difunde la palabra de Dios.</div><div align="left"><br />Dirigiendo a una <em>troupe</em> de once músicos, donde destacan los legendarios Jeff Watkins (saxofón) y Hollie Farris (trompeta), más las coristas que le ponen acetileno al asunto, Brown baila aún con una destreza atribuible a los años de práctica y a la levedad de esos pies pequeños que han puesto a danzar a millones. Pero su papel va más allá del <em>entertainer</em>: también toca el órgano en un tributo a Ray Charles; dando la espalda a la audiencia, dirige a los suyos con pulso firme; ejecuta su conocido gag al hacer tambalear el micrófono hacia delante y justo antes de que le pegue a uno de sus músicos, jala el cable para entonces bailar con el aparato; va por una de las “mayoras” del coro y con ella se contonea, de perfil a la audiencia, irradiando puro deleite...</div><div align="left"><br />Quienes acompañan a <em>La Voz de Alquitrán </em>se ciñen con gozo a los latigazos funk, a complejos pasajes polirrítmicos con una maestría que hace casi innecesarios los arranques solistas, y emplean recursos tradicionales: no hay guitarras inalámbricas ni percusiones electrónicas. Se trata de hombres que vuelven extensiones de su ser a los instrumentos, mientras las chicas del coro rubrican el decir retozón de este hombre envuelto en una chaqueta que en otro parecería estrafalaria y a él se le ve apropiada.</div><div align="left"><br />Manteniendo intactos sus rituales —aún lo presenta con sabrosa retahíla su inimitable maestro de ceremonias, y en “Please, Please, Please” ejecuta el <em>gag </em>donde éste le pone dos coloridas capas de campeón de boxeo al tiempo que se aleja encogiéndose para regresar exudando vigor—, Brown es un generador de electricidad que consigue proezas superiores a la razón. Por allá alguien, con una pierna enyesada, levanta una muleta como señal de un milagro, de ésos que florecen cuando el <em>Soul Brother Number One </em>nos recuerda que la vida comienza con el baile.<br /><br /><span style="font-size:130%;"><strong>Cronología</strong><br /></span><strong>1928</strong> El 3 de mayo nace James Brown en Augusta, Georgia. (Algunas fuentes señalan su nacimiento en 1933.)<br /><strong>1952</strong> Luego de ser incipiente ladrón, boxeador y beisbolista, se une a The Flames, grupo de gospel que encabeza el cantante Bobby Byrd, y descubre el rhythm and blues.<br /><strong>1956</strong> Conquistan a EUA con la incendiaria balada “Please, Please, Please”. Dado el carisma del cantante, el grupo se rebautiza como James Brown &amp; the Famous Flames.<br /><strong>1963</strong> Live at the Apollo exhibe, con un sonido crudo y excitante, la devoción que provoca Brown entre la población afroamericana.<br /><strong>1965</strong> Con un trepidante <em>riff</em> de guitarra, irrumpe con dos memorables temas funk: “Papa’s Got a Brand New Bag” y “I Got You (I Feel Good)”.<br /><strong>1968</strong> “Say It Loud (I’m Black and I’m Proud)” lo muestra como un autor comprometido con las causas sociales, y la prueba de fuego llega el 5 de abril, 24 horas después del asesinato de Martin Luther King. Las autoridades deciden no cancelar la presentación de Brown en el Boston Garden por temor a un motín y el <em>show</em> se transmite por televisión a todo EUA. El cantante invita a sus “hermanos” a que actúen con serenidad.<br /><strong>1970</strong> Con “Get Up (I Feel like Being) a Sex Machine”, el funk alcanza cotas altísimas gracias a las intervenciones de Jimmy Nolen (guitarra), Maceo Parker (saxofón) y Fred Wesley (trombón).<br /><strong>1971</strong> Compra varias estaciones radiofónicas y crea el sello discográfico People (distribuido por Polydor), donde grabarán sus protegidos: Bobby Byrd, Lyn Collins y Hank Ballard. Miles Davis lo cita como una de sus mayores influencias.<br /><strong>1976</strong> Llega a la ciudad de México por primera vez para presentarse en un hotel de la Zona Rosa.<br /><strong>1979</strong> A pesar de haberse anticipado a la música disco, sus éxitos en este periodo son escasos, salvo “It’s Too Funky in Here”.<br /><strong>Los 80</strong> Su nómina de hits declina y en 1988 es arrestado por conducir de forma imprudente. Le siguen problemas policíacos por posesión de armas y drogas.<br /><strong>Los 90</strong> Levanta demandas a granel porque infinidad de intérpretes de rap samplean su música sin pagarle un centavo. Con todo, su fama es más grande que los líos legales y en Augusta se pone su nombre a una céntrica avenida.<br /><strong>2003</strong> El Kennedy Center le brinda un homenaje por su trayectoria y el Departamento de Policía de Carolina del Sur le perdona todos sus delitos y deja limpio su expediente.<br /><strong>2004</strong> A finales de año se le diagnostica cáncer de próstata. La intervención quirúrgica resulta exitosa.<br /><strong>2005</strong> Se presenta por segunda ocasión en el Auditorio Nacional. En mayo, en Georgia, se devela una estatua en su honor. </div><div align="left"><strong>2006</strong> Nos da un amargo regalo de Navidad.</div><div align="left"></div><div align="left"><br />¿Quién? James Brown.<br />¿Cuándo? 25 de febrero, 2005<br />¿Dónde? Auditorio Nacional.</div>Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-1144108073934109932006-04-03T18:30:00.000-05:002006-04-03T18:47:53.960-05:00Soulseek: álgida nostalgiaLa <strong>nostalgia</strong> es una brújula descompuesta; cuando nos ponemos en sus manos, terminamos en un sitio distinto del programado. Por deformación, Radio Universal jamás ha sido nido de mis suspiros. Si oigo a Dana (“Fairytale”), Kansas (“Dust in the Ear”), Billy Joel o Journey, no encuentro alguna escena autobiográfica que haya tenido a esos lugares comunes como pista sonora. La verdad es que cuando existían Radio Hits y WFM (esta última a la izquierda de la primera en el cuadrante), tal vez <strong>Costello </strong>no había escrito “Radio Radio”, mas parece que padeció a las dos para escupir las memorables líneas: “La radio está en manos de un montón de imbéciles que tratan de anestesiar la manera en que te sientes”. Y es que además de que la payola era evidente, lo que transmitían esas y otras estaciones —una del gobierno del distrito federal tuvo por 1981 un programa de rock, que pasaba lunes, miércoles y viernes a las ocho de la noche, que pudo ignorar al presente y no salía de Jethro Tull, Rush, UFO y Judas Priest— no tenía conexión alguna con lo que era el asunto más importante de ese momento: el punk y la new wave.<br /><br />Los bebés rabiosos tenían en la radio de acá sólo dos escenarios: Radio Educación con <em>El lado oscuro de la luna</em>, con guiones y discos de Claudia Aguirre Walls y Juan Villoro, con Emilio Ebergeny en la voz, y Radio UNAM con <em>Rock en Radio UNAM</em>, que los de cinco y media a seis de la tarde se transmitía los lunes con producción, guión y discos de Delia M, los miércoles con Óscar Sarquiz y los viernes cambiaba de carátula: Rock marginal, con Walter Schmidt. De ellos, el de Delia era el más atento a la escena contemporánea y bajo su tutela hallé mi pista sonora. Pero al cabo de los años resultó que sus criterios de programación estaban no sólo adelantados a los ochenta, sino al propio hoy. Delia fue responsable de transmitir música que ni con el CD se volvió accesible. Y ojo: no iba de promotora de sonidos oscuros o hallados en alguna discotienda especializada en ediciones limitadas. Si se revisan <a href="http://www.nme.com/">New Musical Express</a>, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Sounds_(magazine)">Sounds</a>, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Slash_(fanzine)">Slash</a>, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Melody_Maker">Melody Maker </a>y tal vez hasta Musician (las cuatro últimas ya desaparecidas) de esos años, es fácil advertir que aquellos vinilos estaban disponibles a los oídos avezados sin halo de misterio porque finalmente se trataba de simiente<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7245/1166/1600/devoto.jpg"></a>s del pop para el futuro (sólo hay que ver las calcomanías que ahora traen álbumes de <strong>Gang of Four</strong>, <strong>XTC</strong> y <strong>Delta 5</strong>, entre otros, donde aparece la frase cariñosa de un pupilo que supo hace poco lo que significa ser el sabor de la semana en el mercado británico (Franz Ferdinand, Kaiser Chiefs, etcétera).<br /><br /><br /><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7245/1166/1600/devoto.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 265px; CURSOR: hand; HEIGHT: 211px" height="284" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7245/1166/320/devoto.jpg" width="318" border="0" /></a>Decía que cuando llegó el CD, ni la reediciones en cascada le hicieron justicia a las selecciones de la Dama del Bordo. A eso hay que sumar la sordera de los encargados de elegir material para llenar las joyerías —por precios, no por contenido— disfrazadas de discotiendas. El asunto es que recuperar en formato digital muchas de aquellas <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7245/1166/1600/devoto.jpg"></a>grabaciones se <a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7245/1166/1600/devoto.jpg"></a><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7245/1166/1600/devoto.jpg"></a>volvió asunto arduo para un ciscado con e-bay y renuente a mandar dólares hasta Japón para escuchar de nueva cuenta a Howard Devoto en papel de solitario.<br /><br />Pero una abogada del Diablo, que cambió su alma por unos pastelitos, me dio sendos empujones para inscribirme en el hoy. Primero me llevó a creer en los anuncios de una compañía telefónica distinguida por su rapacidad y luego, a pesar de mi incapacidad con el inglés técnico, conseguí instalar soulseek y mi vida sonora se enriqueció como me dijeran: “Tienes 24 horas para vaciar, sin pagar un centavo, una HMV de Oxford Street”.Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-19586480.post-1136926860130582362006-01-10T14:46:00.000-06:002006-01-11T00:48:20.970-06:00The Fall<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7245/1166/1600/Marksmith.jpg"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7245/1166/320/Marksmith.jpg" border="0" /></a><br />Me entero en <a href="http://www.guardian.co.uk/"><em><strong>The Guardian</strong></em></a> que <strong>Mark E Smith</strong>, el chimuelo líder de <strong><a href="http://www.visi.com/fall/">The Fall</a></strong>, <a href="http://www.guardian.co.uk/arts/features/story/0,11710,1678307,00.html"><span style="color:#990000;"><strong>solía abofetear a sus trabajadores</strong></span></a> para evitar la falta de disciplina.<br /><br />Unas líneas tras escuchar durante doce horas <a href="http://www.amazon.co.uk/exec/obidos/ASIN/B0009JE58K/qid=1136926771/203-3883852-3336715"><span style="color:#ff6600;"><strong>The Complete Peel Sessions 1978-2004</strong></span></a>:<br /><br /><strong>1)</strong> A Smith la rima le importa un cacahuate. Bueno, ese es un rasgo de los punks. Benditos sean.<br /><br /><strong>2)</strong> No canta. Cuando mucho, recita y aúlla a tal grado que seguramente tiene destrozadas las cuerdas vocales (escúchese "No Xmas for John Quays").<br /><br /><strong>3)</strong> La palabra refinamiento nunca ha salido de esa boca con olor a Lager, pero The Fall tiene más testosterona y sangre en las venas que <strong>Coldplay </strong>o <strong>Keane</strong>.<br /><strong></strong><br /><strong>4)</strong> En el cancionero de The Fall no hay solos de guitarra. Otro empeñado en aplacar a cualquier émulo de <strong>Hendrix</strong> ha sido <strong>Costello</strong>. Ambos comparten una semejanza más: les gustan las mujeres que tocan instrumentos. Smith lleva dos o tres matrimonios a la cuenta -todas han militado con él- y Elvis está casado con <strong>Diana Krall</strong>... A lo mejor Smith ya bebe aguarrás, pero sus predilecciones femeninas (<strong>Brix Smith</strong>, <strong>Elini Poulou</strong>) están en mejor estado que los de su distante colega.<br /><strong></strong><br /><strong>5)</strong> Seis CDs de The Fall al hilo pueden producir empacho. Los curiosos pueden empezar con <a href="http://www.amazon.com/gp/product/B0000018B1/qid=1136960724/sr=8-4/ref=sr_8_xs_ap_i4_xgl15/104-4947368-7369506?n=507846&s=music&amp;v=glance"><span style="color:#333399;">458489 A Sides</span></a> (1990) o <a href="http://www.amazon.com/gp/product/B00024729G/ref=m_art_bow_1/104-4947368-7369506?s=music&v=glance&amp;n=5174"><span style="color:#006600;">50,000 Fall Fans Can't Be Wrong: 39 Golden Greats</span></a> (2004).<br /><br /><strong>6)</strong> Treinta años de actividad, más de cuarenta álbumes... y nunca veremos a The Fall en este pueblo que no acaba de cerrar la boca por la venida de mick y bono.Sonic Reducerhttp://www.blogger.com/profile/14527130566918077611noreply@blogger.com